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Viernes, 03 de Julio de 2026

Redacción
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BADAJOZ

Don Benito cierra la puerta a su fusión con Villanueva de la Serena

El Ayuntamiento de Don Benito ha decidido poner punto final al proceso de fusión con Villanueva de la Serena. El Pleno municipal aprobó por unanimidad una moción para declarar la paralización definitiva de cualquier actuación administrativa o política derivada de la integración de ambos municipios, iniciada en 2021.

La decisión tiene una trascendencia que va mucho más allá de la política local extremeña. No se trata solamente del fracaso de un proyecto concebido para crear una ciudad de más alrededor de 65.000 habitantes, llamada a convertirse en uno de los principales polos demográficos, económicos y de servicios de Extremadura. Es también un ejemplo muy significativo de cómo una operación de reordenación territorial, por muy ambiciosa que sea, no puede sostenerse sin un consenso político y social duradero.

La fusión entre Don Benito y Villanueva de la Serena nació con una extraordinaria proyección institucional. Ambos Ayuntamientos impulsaron el proyecto, se obtuvo la autorización estatal para celebrar consultas populares y en 2022 la ciudadanía de las dos localidades respaldó continuar con el procedimiento.

En Villanueva de la Serena, el apoyo al sí fue muy amplio. Pero en Don Benito, aunque el voto favorable superó el umbral exigido por los promotores del proceso, el resultado fue mucho más ajustado: apenas el 66,27 % de votos a favor, cuando el mínimo exigido era del 66%. Alguien habló incluso de pucherazo.

Esta pequeña diferencia fue ya una advertencia: la integración podía contar con respaldo formal, pero no necesariamente con una adhesión social sólida, estable e indiscutida.

Por tanto, el problema de fondo no era jurídico. La fusión de municipios, prevista en el artículo 13 de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, se permite para los municipios colindantes mediante convenio de fusión, sin perjuicio de lo que disponga la legislación autonómica, y contempla incentivos económicos, fiscales y financieros para facilitar estos procesos.

Además, la operación Don Benito-Villanueva contó con un importante respaldo institucional. El Estado, la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz y ambos ayuntamientos firmaron en 2023 un protocolo general de actuación para impulsar el proceso. Se preveían medidas de apoyo técnico, jurídico, económico y de planificación de infraestructuras, movilidad y servicios públicos.

Sin embargo, una fusión municipal no se mantiene únicamente con informes, protocolos, convenios o previsiones financieras. Requiere una voluntad política continuada y, sobre todo, una percepción compartida por los vecinos de que el nuevo municipio mejora realmente su vida cotidiana, protege su identidad y distribuye de forma equilibrada los servicios, inversiones y centros de decisión.

La modificación del mapa político de Don Benito tras las elecciones municipales de 2023 alteró por completo ese escenario. La entrada en el gobierno local de fuerzas que habían cuestionado abiertamente la fusión convirtió la iniciativa en un asunto bloqueado. Lo que inicialmente fue una suspensión política ha terminado ahora en un cierre formal del expediente.

La unanimidad de la decisión es especialmente reveladora. El Partido Popular, Siempre Don Benito y el PSOE han votado a favor de cerrar el proceso, aunque por razones distintas. Los grupos que habían criticado la fusión consideran que la iniciativa nació con defectos de consenso, transparencia y neutralidad institucional. El PSOE, impulsor original del proyecto, ha reconocido que la fusión ya no constituye una prioridad política inmediata y que el municipio necesita concentrarse en la recuperación económica, los servicios públicos y la gestión ordinaria.

Villanueva de la Serena, sin embargo, ha mostrado su disconformidad con la forma en que se ha producido el cierre. Su alcaldesa ha reprochado a Don Benito que la decisión no se adoptara de forma conjunta, recordando que el proceso nació de una iniciativa compartida por ambos municipios. La crítica tiene una evidente lógica institucional: una operación de integración promovida por dos corporaciones locales debería, en principio, clausurarse también mediante una actuación coordinada.

Pero el acuerdo de Don Benito no significa que ambas ciudades deban vivir de espaldas la una a la otra. Al contrario. El propio Pleno ha expresado su voluntad de mantener la cooperación en proyectos de interés común, utilizando como instrumento la Mancomunidad Integral de Servicios Don Benito-Villanueva.

Esta puede ser, probablemente, la vía más razonable en el momento actual. La cooperación intermunicipal permite compartir servicios, coordinar inversiones, impulsar infraestructuras comunes y mejorar la prestación a los ciudadanos sin necesidad de disolver identidades municipales ni imponer una integración que una parte relevante de la población percibe como conflictiva.

Para los opositores, el caso ofrece varias cuestiones importantes.

  1. La primera, que la autonomía local no es una declaración retórica. Los municipios poseen intereses propios, órganos representativos y una identidad institucional que debe ser respetada en cualquier proceso de alteración de términos municipales.

  2. La segunda, que la participación ciudadana, aun siendo decisiva desde el punto de vista político, no sustituye por sí sola al procedimiento legal de fusión. La consulta popular de 2022 permitió conocer la posición de los vecinos, pero la integración exigía después convenios, acuerdos administrativos, actuaciones autonómicas y estatales, reorganización de servicios, adaptación presupuestaria y numerosos actos de ejecución.

  3. La tercera, que el consenso no puede entenderse como una fotografía fija tomada en un día de votación. Una decisión de enorme alcance territorial necesita mantener su legitimidad durante años, superar cambios de gobierno y ofrecer respuestas convincentes a las dudas de los ciudadanos.

  4. Y la cuarta, que la cooperación entre municipios no exige necesariamente la desaparición de los mismos. Las mancomunidades, los consorcios, los convenios interadministrativos y otras fórmulas de colaboración pueden ser instrumentos eficaces para obtener economías de escala y mejorar servicios públicos sin llegar a la fusión.

Por tanto, Don Benito y Villanueva de la Serena seguirán siendo dos municipios distintos, los mismos de siempre. Pero siguen compartiendo comarca, actividad económica, comunicaciones, servicios, relaciones sociales y desafíos de futuro. La fusión ha quedado cerrada, pero la colaboración, en cambio, continúa siendo una necesidad.

Quizá esa sea la principal conclusión de este episodio: en el régimen local, tan importante como aspirar a grandes proyectos es construir acuerdos que resistan el paso del tiempo.

Miguel Ezcurra

 

 

 

 

 

 

 

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