Miguel Ezcurra
Miércoles, 13 de Mayo de 2026
MADRID
Florentino, se te fue la pinza
En La Gaceta del Opositor sentimos una debilidad natural por los números uno. Y Florentino Pérez lo es. Lo ha sido en el Real Madrid, al que ha convertido en una potencia mucho mayor que lo que era, y también en el mundo empresarial, donde su dimensión resulta indiscutible. Negarlo sería ridículo
Pero precisamente por eso, porque a los grandes se les mide con una vara más exigente, su comparecencia de ayer dejó una impresión muy distinta a la de un líder en plenitud. Fue su primera rueda de prensa de este tipo desde 2015, y lo que debía ser una explicación institucional acabó derivando en una intervención bronca y, por momentos, desquiciada.
Convocar elecciones, cargar contra periodistas y medios, autoproclamarse “el mejor presidente de la historia del fútbol” (que lo es) y rematar la faena con expresiones como que “me tendrán que echar a tiros” no transmite fortaleza, sino un innecesario exceso verbal.
Los números uno también se equivocan. Y cuando lo hacen, conviene decirlo con claridad. Ayer Florentino no estuvo a la altura de su propio personaje. Más que un presidente imperial, pareció un dirigente irritado consigo mismo, con la prensa y con el momento. Y esa imagen, en alguien de su talla, no impone, sino que inquieta.
Ayer, sencillamente, se le fue la pinza.
Miguel Ezcurra

Pero precisamente por eso, porque a los grandes se les mide con una vara más exigente, su comparecencia de ayer dejó una impresión muy distinta a la de un líder en plenitud. Fue su primera rueda de prensa de este tipo desde 2015, y lo que debía ser una explicación institucional acabó derivando en una intervención bronca y, por momentos, desquiciada.
Convocar elecciones, cargar contra periodistas y medios, autoproclamarse “el mejor presidente de la historia del fútbol” (que lo es) y rematar la faena con expresiones como que “me tendrán que echar a tiros” no transmite fortaleza, sino un innecesario exceso verbal.
Los números uno también se equivocan. Y cuando lo hacen, conviene decirlo con claridad. Ayer Florentino no estuvo a la altura de su propio personaje. Más que un presidente imperial, pareció un dirigente irritado consigo mismo, con la prensa y con el momento. Y esa imagen, en alguien de su talla, no impone, sino que inquieta.
Ayer, sencillamente, se le fue la pinza.
Miguel Ezcurra






